CRÓNICA DE UNA BOMBA ANUNCIADA

June 7, 2007

Por Javier MPA

El día que lo iban a matar, el concejal, se levantó a las 5:30 de la mañana. Siempre soñaba con árboles, la semana anterior había soñado que iba solo en un avión de papel de estaño que volaba sin tropezar por entre los almendros. Encendió la radio para informarse mientras preparaba el desayuno. Tras haber oído el tiempo y el tráfico abandonó su casa, fue justo en ese momento cuando anunciaron por la radio que le iban a matar.
Ya sabéis como termina este relato, con un tiro en la nuca y una exhaustiva descripción de sus sesos volando por los aires y la expresión de sus ojos y demás. Si uno va a la hemeroteca y se lee con paciencia los periódicos de la etapa Zapatero se dará cuenta de que está leyendo la auténtica crónica de una bomba anunciada. Ya sabemos que va a haber un muerto, ya sabíamos que iba a haber un muerto, ya ha habido tres muertos (incluyo al del cajero por supuesto). La buena noticia es que ahora el gobierno quiere devolver a la cárcel a De Juana, lo cabreante es que ha dicho que esa decisión se debe a que han cambiado las circunstancias. ¿Y si la justicia fuera independiente de las circunstancias electorales que rodean al presidente? Bueno correríamos el peligro de que el poder ejecutivo estuviera separado del judicial.
Hay a quien le enfadan mucho las críticas al proceso de paz porque es traicionar al gobierno en su lucha contra el terrorismo. A mí lo que me enfada es que el gobierno nos traicione a nosotros anteponiendo su poder a nuestra libertad. Un claro ejemplo es como el gobierno restó importancia a las amenazas a empresarios para que pareciera que ETA tenía intención de paz en lugar de perseguir esas conductas. Porque lo único importante para el gobierno era que pareciera que ETA iba a dejar las armas (a pesar de la información que manejaba el Ministerio del Interior). Era Zapatero quien quería atribuirse el mérito de que ETA había dejado las armas. No hacía más que repetir “Desde que estamos los socialistas no hay atentados” y además se atrevía a hacer predicciones de que en los años venideros no habría atentados. Es esto último lo que puso de manifiesto hasta donde llega la irresponsabilidad de este hombre.
A mi juicio lo que debe hacer un gobierno contra el terrorismo es:
  • No hablar nunca con los terroristas, ni siquiera en caso de rendición, cuando se sientan a hablar con ellos les están otorgando la categoría de una institución.
  • Modificar el código penal de tal modo que la mera pertenencia a banda armada suponga la pena máxima sin posibilidad de rebajas de penas.
  • Poner a un fiscal general del Estado cuyo trabajo sea perseguir a los terroristas no exculparlos.
  • Rendir homenaje a las víctimas y ser condescendiente con ellas en todo momento.
  • Perseguir la Kale Borroka como gravísimos actos contra las libertades públicas y no como meras gamberradas.
  • Perseguir a quien pague el “impuesto revolucionario” como un financiador del terrorismo.
  • Ofrecer protección a todo el que reciba amenazas por costoso que sea.
En definitiva, si todo etarra detenido hubiera estado 30 años en la cárcel sin posibilidad de rebajas es posible que hubiéramos acabado hace tiempo con ellos y de ese modo nadie más tendría que ir a la cárcel.

Política antiterrorista

March 31, 2007
Por Javier MPA


Zapatero firmó con Aznar y por iniciativa propia un pacto por las libertades y contra el terrorismo. En él aparecían dos cosas fundamentales: una era que la política antiterrorista era competencia del gobierno y la otra era que con los terroristas no se hablaba ni se negociaba, a no ser que fuera para concretar los términos de su rendición. La experiencia de la tregua en la etapa Aznar había sido la verificación de que ETA no cesaba en sus objetivos y que empleaba las treguas para rearmarse. Esta experiencia habría sido el detonante de ese pacto y de la ilegalización de Batasuna. Antes de que Aznar dejara el gobierno, el señor Zapatero tenía otro pacto más debajo de la mesa: con Batasuna la ilegal; esto era que si él ganaba habría tregua y negociación. Con su inesperada victoria, ZP anunció de repente ese “proceso de paz” diciendo que ETA llevaba tiempo sin matar (aunque lo había intentado, recordareis las furgonetas cargadas de explosivos que cogió la policía dirección Madrid unos meses antes de las elecciones). Al decir, el gobierno, que iba a montar una “mesa de diálogo” o, como digo yo, un “intercambio de postalillas”, se estaba cargando una base fundamental de ese pacto que zp había firmado, la de que con los terroristas no se hablaba ni se negociaba. La política hasta entonces era una escultura con una venda en los ojos y unos tapones en los oídos que le impedían ver o escuchar las bombas de ETA. Era eso lo que hacía al Estado… no fuerte, invencible. Ningún movimiento de ficha de los terroristas podía condicionar lo más mínimo a la política. El día que a la escultura se le quitaron sus abalorios comenzó a tener tentaciones y la libertad de los votantes quedó sesgada por el negocio político del terrorismo. Pero no contento con esta ruptura de pacto, Zapatero no dudó en acusar al PP de haberlo roto él alegando que se pronunciaba en contra de la política antiterrorista del gobierno. La dialéctica es de niños pequeños ¿no os parece?, es decir, incumplo el contrato y cuando el PP se queja me acojo al contrato para criticarle. ZP se dedicaba a buscar palabrería para intentar contrarrestar las críticas, pero quedó claro que fue él quien lo rompió. Aún así, si alguien no lo tiene muy claro todavía, basta con ver que a día de hoy Rajoy no hace más que emplazar a ZP en el Congreso a volver al pacto y Zapatero no quiere el pacto ni en pintura.

Después de la ruptura con cruce de acusaciones, ZP tuvo su época de oro en las encuestas y nos repetía todos los días que gracias a él ETA no mataba. Era un líder que se iba creciendo y haciendo a sí mismo, pero no se daba cuenta de que cuanto más grande era su ego, mayor era el poder de ETA para castigarle electoralmente. Entretanto, la escultura seguía sin la venda, pero Zapatero solo tenía un plan A: improvisar, chulear de ningún atentado e ir haciendo cesiones que por supuesto siempre apoyaría la opinión pública. Entonces ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BOOOOOOOOOOOOOOMMMMMMMMMMMM!!!!!!!!!!!!! Ocurre un… “accidente” en Barajas. ETA decía: Zapatero, a mi no me chuleas como a tus votantes, conmigo vas a ceder lo que yo te diga. Otegui sale a hablar el primero, ante la expectación de los españoles, para marcarle el terreno a Jose Luis. Nos dice: venga, os doy otra oportunidad para que cedáis en lo que pedimos. Entonces Zapatero dice: ¡A sus órdenes mi general! Y de vuelta al mamoneo.

Hoy por hoy, la escultura sigue sin su venda; después de robos de pistolas, el intento de quemar vivos a dos policías, entrenamientos en el monte con fusiles de asalto, zulos encontrados, macarras intentando volver a formar el comando Donosti con kilos de explosivo en su poder, manifestaciones ilegales, un bombazo con 2 muertos, un coctel molotov con un muerto, una fuerte patada en los cojones a un abogado que se dirigía al juzgado, amenazas a empresarios por no pagar el “impuesto revolucionario” y toda clase de bravuconerías y victimismo.

De todo esto yo saco en claro dos cosas: que no hablar con los terroristas funcionaba y nos hacía libres y que cuanto más cerca estén las elecciones más rentable le sale a ETA presionar y más rentable electoralmente a Zapatero ceder. Si cede no hay bomba, si no cede hay bomba. Pero eso con la venda puesta no hubiera importado, el espíritu con bomba o sin bomba hubiera sido el mismo.
A un delincuente no se le debe dar la categoría de político, eso es hacerle un favor muy grande.

ZP y los BOMBAZOS

March 22, 2007
Por Pablo MPA
BOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM

¡¡BOMBAZO DE ETA!!

¿A que se echa a temblar, señor ZP? ¿No es verdad que le entran ardores de estómago cada vez que piensa en eso? No me extraña. Imagino lo duro que tiene que ser para usted ser tan transparente. Me he fijado en que incluso ni le vemos de lo transparente que es… En fin, a pesar de ello tenemos que aguantar sus decisiones a diario y no se crea que es cosa fácil. No es nada fácil escuchar como su gobierno libera asesinos (aunque yo personalmente crea que es usted), ni escuchar como los que le aman retiran los cargos de un intento de político terrorista. No me resulta nada fácil asumir que en lo que le queda de gobierno vaya decir que sí a todo lo que la ETA le solicita. Pero claro… no vaya a ocurrir el BOMBAZO.

Después de todo yo me pregunto, señor ZP, ¿su mujer no le regaña?