Por Pablo MPA

Antes de nada voy a haceros una descripción rápida de la Naturaleza como se conoce hoy en día:
Los colores, las puestas de sol, las nubes, los ordenadores portátiles, este blog, los libros, el fuego, etc., aparentemente cosas tan dispares, resultan ser meros casos particulares de un mismo mecanismo, a saber: las fuerzas de la Naturaleza. Podría parecer un asunto misterioso más propio de un programa como “Misterios sin resolver”, si no fuera porque son los verdaderos artilugios que gobiernan todos los fenómenos físicos que observamos, que medimos y que padecemos. La primera de las fuerzas que llamó la atención a los mortales fue la que hoy día referimos como “fuerza de la gravedad” (peso, plomada, etc.), luego le siguieron la “fuerza electromagnética“, la “fuerza nuclear débil” y la “fuerza nuclear fuerte“. Esas cuatro fuerzas constituyen los pilares de la física a día de hoy. Resulta, además, que disponemos de un modelo muy elegante y satisfactorio que describe las tres últimas como elementos de una misma cosa que se manifiestan separadamente en un universo no primitivo, como el actual. Por otro lado, podemos describir la gravedad en términos de otro modelo maravilloso que A. Einstein trajo al mundo a principios del siglo pasado: La Relatividad General. Éste último explica la gravedad como abombamientos del espacio-tiempo que los seres humanos creíamos Euclideo (plano); y parezca o no ciencia ficción, es lo que realmente ocurre. Para las otras tres fuerzas ya unificadas disponemos de una explicación cuántica. ¿Qué narices es esto? Pues una nueva descripción de la naturaleza mucho más satisfactoria (que concuerda con los experimentos y con la realidad) que es capaz de describir con elevadísima precisión los fenómenos que ocurren a escala muy pequeñita y, por tanto, a cualquier escala subsiguiente. Los fenómenos cuánticos nos resultan muy extraños, de la misma manera que la Relatividad General, a escala humana. No estamos acostumbrados a pensar que, por ejemplo, una partícula va de un punto a otro ¡por todos los camino posibles a la vez! Auque moleste, como tantas cosas en la vida (por ejemplo, ir al baño), es algo que no nos queda más remedio que aceptar, es la manera en que funciona la Naturaleza y “…si no te gusta vete a otra parte.” como solía decir Richard P. Feynman. Así que la complicada situación de la física actual está enmarcada en esfuerzos descomunales (los mayores de la raza humana por entender el mundo) por conseguir unificar la fuerza de la gravedad con las otras tres, o en otras palabras, conseguir describir la gravedad en términos cuánticos. De momento A. Einstein sonríe.Os preguntaréis por qué he titulado así el artículo. ¿Qué es eso? Pues nada más y nada menos que una tontería. Lo que llaman tres personas “electrogravedad” no se trata de ninguna fuerza nueva, sino de un desafortunado nombre con el que han bautizado la levitación por fuerza electromagnética, es decir, con un campo eléctrico. Para que lo entendáis mejor, es como si un yoyó fuera un fenómeno de “levitación cuerdigravitatoria” y la fuerza implicada fuese la “cuerdigravedad”. El experimento es muy bonito, pero no requiere para explicarlo ningun artilugio nuevo que los físicos todavía desconozcan.
En fin, como decía mi amigo R.P. Feynman: “Para lograr un éxito tecnológico, la realidad debe estar por encima de las relaciones públicas, porque la Naturaleza no puede ser engañada.”
Pablo MPA


May 8, 2007 at 1:41 am
Un reto mayor para la ciencia es descubrir como aún está en pie Rodríguez el Traidor con toda la mie*da que tiene encima ^_^
May 8, 2007 at 8:41 am
El reto mayor para la ciencia es entender al propio PSOE, sus trucos y artimañas. Pero no te preocupes, le pasarán factura.