Por Pablo MPA
…No me daba un nombre; conocía la diferencia entre
saber el nombre de algo y saber algo, que aprendí muy pronto.
Por Pablo MPA
…No me daba un nombre; conocía la diferencia entre
saber el nombre de algo y saber algo, que aprendí muy pronto.
Por Pablo MPA

Hay varios tipos de persona: el que cuando piensa en gravedad se imagina ante todo el sonido de un trombón, el que se imagina un gobierno del PSOE y el que ve cosas cayéndose. Debo confesar que me siento más cómodo hablando del último concepto, aunque no menosprecio ninguno de los anteriores. De hecho creo que gravedad es no saber querer dedicar un minuto a cada uno de sus significados. Si me regaláis ese minuto os cuento qué es la caída de un peso.
La gravedad es el fenómeno responsable de las caídas libres; y las caídas libres son el camino más corto entre dos puntos del espacio-tiempo cuatridimensional.
Que nadie se asuste ante la maravilla de semejante sentencia. Antes de nada debeis de eliminar por completo el concepto de espacio tridimensional plano y un tiempo que corre sin respiro al margen. Como describió Isaac Newton en sus Philosophiae Naturalis Principia Matematica: “El espacio absoluto, en su propia naturaleza, sin relación con nada externo, permanece siempre similar e inamovible [...] El tiempo absoluto, verdadero y matemático, por si mismo y por su porpia naturaleza, corre constante y sin relación con nada externo.“
La Tierra, por ejemplo, es una pelota y los desplazamientos por su superficie son todo menos planos; de hecho, el camino más corto entre dos puntos de nuestro planeta no es un línea recta, sino lo que conocemos por el término “geodésica”. En el espacio plano que todos tenemos en la mente, una geodésica es una línea recta y en cualquier otro tipo de espacio es un tipo determinado de curva.
Por otro lado, el cerebro del ser humano se ha acomodado en una manera tridimensional de interpretar la Naturaleza y con un tiempo que transcurre independiente. Cada una de las especies que habitan la tierra han desarrollado su propia interpretación de lo que les rodea. La física nos ha ido enseñando que errábamos al considerar esta imagen del mundo. Nos ha explicado que la geometría que define todo lo que vemos tiene más dimensiones. Voy a proponeros un ejercicio mental para que intenteis imaginar dimensiones “extra”:
Un segmento tiene una dimensión. Al trasladar la línea lateralmente generamos un rectángulo (dos dimensiones). Si trasladamos el plano perpendicularmente generamos un cubo rectangular (tres dimensiones). ¿Y qué ocurre si se traslada el cubo hacia una dirección extra?
Nuestro espacio es cuatridimensional y en sus dimensiones están inmersos el espacio y el tiempo. Las caidas libres son las trayectorias más cortas en ese espacio; así que la gravedad no es una fuerza, sino la medida del abombamiento del espacio. Cuanto más masa tenga un cuerpo, tanto más abomba el espacio que le rodea. Así las estrellas curvan más el espacio que el planeta Tierra, por ejemplo.
Un saludo,
Pablo MPA
Por Pablo MPA

Antes de nada voy a haceros una descripción rápida de la Naturaleza como se conoce hoy en día:
Los colores, las puestas de sol, las nubes, los ordenadores portátiles, este blog, los libros, el fuego, etc., aparentemente cosas tan dispares, resultan ser meros casos particulares de un mismo mecanismo, a saber: las fuerzas de la Naturaleza. Podría parecer un asunto misterioso más propio de un programa como “Misterios sin resolver”, si no fuera porque son los verdaderos artilugios que gobiernan todos los fenómenos físicos que observamos, que medimos y que padecemos. La primera de las fuerzas que llamó la atención a los mortales fue la que hoy día referimos como “fuerza de la gravedad” (peso, plomada, etc.), luego le siguieron la “fuerza electromagnética“, la “fuerza nuclear débil” y la “fuerza nuclear fuerte“. Esas cuatro fuerzas constituyen los pilares de la física a día de hoy. Resulta, además, que disponemos de un modelo muy elegante y satisfactorio que describe las tres últimas como elementos de una misma cosa que se manifiestan separadamente en un universo no primitivo, como el actual. Por otro lado, podemos describir la gravedad en términos de otro modelo maravilloso que A. Einstein trajo al mundo a principios del siglo pasado: La Relatividad General. Éste último explica la gravedad como abombamientos del espacio-tiempo que los seres humanos creíamos Euclideo (plano); y parezca o no ciencia ficción, es lo que realmente ocurre. Para las otras tres fuerzas ya unificadas disponemos de una explicación cuántica. ¿Qué narices es esto? Pues una nueva descripción de la naturaleza mucho más satisfactoria (que concuerda con los experimentos y con la realidad) que es capaz de describir con elevadísima precisión los fenómenos que ocurren a escala muy pequeñita y, por tanto, a cualquier escala subsiguiente. Los fenómenos cuánticos nos resultan muy extraños, de la misma manera que la Relatividad General, a escala humana. No estamos acostumbrados a pensar que, por ejemplo, una partícula va de un punto a otro ¡por todos los camino posibles a la vez! Auque moleste, como tantas cosas en la vida (por ejemplo, ir al baño), es algo que no nos queda más remedio que aceptar, es la manera en que funciona la Naturaleza y “…si no te gusta vete a otra parte.” como solía decir Richard P. Feynman. Así que la complicada situación de la física actual está enmarcada en esfuerzos descomunales (los mayores de la raza humana por entender el mundo) por conseguir unificar la fuerza de la gravedad con las otras tres, o en otras palabras, conseguir describir la gravedad en términos cuánticos. De momento A. Einstein sonríe.Os preguntaréis por qué he titulado así el artículo. ¿Qué es eso? Pues nada más y nada menos que una tontería. Lo que llaman tres personas “electrogravedad” no se trata de ninguna fuerza nueva, sino de un desafortunado nombre con el que han bautizado la levitación por fuerza electromagnética, es decir, con un campo eléctrico. Para que lo entendáis mejor, es como si un yoyó fuera un fenómeno de “levitación cuerdigravitatoria” y la fuerza implicada fuese la “cuerdigravedad”. El experimento es muy bonito, pero no requiere para explicarlo ningun artilugio nuevo que los físicos todavía desconozcan.
En fin, como decía mi amigo R.P. Feynman: “Para lograr un éxito tecnológico, la realidad debe estar por encima de las relaciones públicas, porque la Naturaleza no puede ser engañada.”
Por Javier MPA
Esta enseñanza que recogí de un bonito documental no es más que un caso trivial de una fascinante teoría: la Teoría de Juegos. Fue John Nash, un matemático esquizofrénico, quien desarrolló la parte más brillante de esa teoría. Los que hayan visto la película “Una mente maravillosa” ya conocerán mucho de él, pero poca gente conoce, aunque sea parcialmente, su teoría. Años después de ser publicada, numerosos pensadores encontraron aplicaciones en biología, derecho, política económica, estrategia militar, bolsa y seguro que me dejo unas cuantas.