Por Pablo MPA
Como habréis podido leer en las noticias de los últimos meses, la Agencia Espacial Estadounidense NASA está preparando el regreso a nuestro satélite. Los presupuestos están aprobados y la previsión es que alrededor del año 2015 habrá un hombre caminando de nuevo sobre él. Esta vez, sin embargo, se presenta diferente. Los objetivos resultan ser mucho más ambiciosos que los de 1969. La Luna, lejos de ser la meta, será una parada en el camino para lo que se avecina como la mayor aventura en la que el ser humano se haya embarcado jamás. Hace hoy diez días que la NASA ha solicitado al Centro de Vuelo Espacial Marshall la proposición del pedido de la fase superior del vehículo de lanzamiento conocido ya como Ares I. Este nuevo cohete asumirá las funciones de lo que se entiende como nave versátil, una novedad para el programa espacial. Será capaz tanto de poner satélites en órbita y llevar astronautas a la Estación Espacial Internacional como de traspasar las fronteras de la Tierra y llevar al ser humano a dos mundos tan diferentes como son la Luna y Marte.
La NASA y el gobierno de los Estados Unidos presentan seis razones principales por las que deciden iniciar esta aventura:
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Civilización Humana: extender la presencia humana en la Luna para habilitar un asentamiento eventual.
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Conocimiento Científico: perseguir las actividades científicas que dirigen las cuestiones fundamentales sobre la historia de la Tierra, el Sistema Solar y el Universo y nuestro lugar en él.
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Preparación de la exploración: probar tecnologías, sistemas, operaciones de vuelo y técnicas de exploración para reducir los riesgos e incrementar la productividad de las futuras misiones a Marte y más allá.
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Coalición global: proporcionar una actividad desafiante, compartida y pacífica que une a las naciones en la persecución de objetivos comunes.
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Expansión económica: expandir la esfera económica de la Tierra y llevar las actividades lunares con beneficios para la vida a nuestro planeta hogar.
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Público comprometido: utilizar una exploración espacial vibrante para enganchar al público, estimular a los estudiantes y ayudar a desarrollar las herramientas de alta tecnología que se requieren para afrontar los retos del mañana.
“La Tierra es la cuna del pensamiento, pero uno no puede vivir para siempre en una cuna.”
Konstantin Tsiolkovsky, 1896

Pablo MPA

